Page 610 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
P. 610
conozco, que si no… al oírte habría pensado que eras
una fervorosa admiradora de los chinos. Dices estar
presentándome sus defectos, pero tan solo has
conseguido demostrarme que son diligentes, frugales e
inteligentes; que disfrutan de su muta compañía, y que
están dispuestos a sufrir penurias. Si eso es lo peor que
puedes decir de ellos, entonces tengo la certeza casi
absoluta de que la civilización de Confucio va a
imponerse a la de Cristo.
—Piensa un poco —dijo ella con frialdad—. ¿Cuál
crees que será la consecuencia inevitable de todo ese
trabajo barato de los chinos? Van a cobrar menos que la
señora O’Scannlain, la señora Day y todas las demás
viudas. Estas mujeres ya lo están pasando bastante mal
tal como están las cosas, trabajando día y noche, con los
dedos en carne viva del continuo frotar, y a duras penas
ganan lo suficiente para alimentarse y alimentar a sus
hijos. Como es normal, los débiles hombres de esta
ciudad, ignorantes de su deber cristiano, llevarán la
ropa a los chinos, que les cobrarán menos que las
honradas viudas que deben mantener en la debida
estima su decencia y a Dios. ¿A qué pretendes que se
dediquen ellas cuando los chinos les hayan robado el
trabajo? ¿Quieres que se abandonen a la merced de
Madame Isabelle y su antro de pecado?
610

