Page 625 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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Los días en que el tiempo acompañaba, el capitán

             permitía  a  un  puñado  de  pasajeros  del  entrepuente

             subir a cubierta para que les diera un poco el aire. El

             resto del tiempo, los hombres se tenían que apañar con

             su litera de poco más de metro ochenta y más estrecha


             que un ataúd. En la oscuridad absoluta de la bodega

             cerrada  intentaban  matar  el  tiempo  durmiendo,

             soñando  una  mezcla  de  esperanzas  infundadas  y


             peligros enigmáticos. Su compañero fiel era el olor de

             sesenta hombres, de sus vómitos y excrementos, de su

             comida,  y  de  sus  cuerpos  sucios  apelotonados  en  un


             espacio  destinado  a  transportar  pacas  de  algodón  y

             cubas de ron. Eso, y el movimiento constante del barco

             mientras realizaba su travesía de seis semanas cruzando

             el océano Pacífico.



                    Los  inmigrantes  pedían  agua.  A  veces  su  ruego


             incluso era atendido. Otras esperaban a que lloviera y

             escuchaban con atención para localizar los puntos por

             donde se filtraba el agua en la bodega. No tardaron en


             aprender a prescindir en la dieta del pescado salado: les

             daba sed.



                    Para  que  la  oscuridad  no  los  volviera  locos,  se

             contaban historias que todos se sabían de memoria.


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