Page 630 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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—Si no os gusta —replicó el chino‐blanco
hurgándose entre los dientes con la uña larga y cuidada
de su meñique derecho—, podéis tratar de encontrar
algún modo de regresar por vuestra cuenta. ¿Qué
queréis que os diga? El pasaje desde China es caro.
—Pero nos llevará tres años de trabajo devolver la
cantidad que aquí dice que debemos, e incluso más,
dado que ahora nos habéis hecho responsables del pago
de la deuda de los hombres que murieron en el mar.
—Haber tenido más cuidado para que no
enfermaran. —El hombre comprobó la hora en su reloj
de bolsillo—. Daos prisa y firmad los contratos. No
dispongo de todo el día.
Al día siguiente los apiñaron en vagones y los
trasladaron al interior del país. El campamento en las
montañas donde finalmente los dejaron era una ciudad
de tiendas de campaña. En un lado del campamento, la
vía férrea se alejaba hasta perderse en la distancia. En el
otro se alzaba una montaña que era un hormiguero de
chinos con picos y palas.
Cuando cayó la noche, los chinos del campamento
se sentaron alrededor de las hogueras y ofrecieron a los
recién llegados un festín de bienvenida.
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