Page 627 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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los nabos y coles que habían llevado con ellos de los
huertos de sus aldeas. Se los acercaban a la nariz e
inhalaban profundamente la fragancia de la tierra que
todavía seguía pegada a las raíces. Tardarían años en
oler de nuevo el aroma de su hogar.
Algunos enfermaron, y esa noche, el ruido de sus
toses incesantes impidió a los demás pegar ojo durante
varias horas. La frente les ardía como una plancha que
se hubiera dejado demasiado tiempo sobre el fogón. No
tenían medicinas, ni tampoco azúcar cristalizado y
trozos de pera china. Lo único que podían hacer era
esperar en silencio en la oscuridad.
—Vamos a cantar las canciones que nos cantaban
nuestras madres de niños —propuso Lao Guan. Era tan
alto que tenía que mantenerse encorvado mientras se
movía a tientas por la oscura bodega, estrechando la
mano a todos sus compañeros, tanto enfermos como
sanos—. Dado que nuestras familias no están con
nosotros, deberíamos hacer lo que hizo el noble Guan
Yu con los nobles Liu Bei y Zhang Fei en el melocotonar.
Debemos convertirnos en hermanos.
Los hombres cantaron las disparatadas canciones de
su infancia en la sofocante atmósfera de la bodega, y sus
voces acariciaron y arrullaron los cuerpos de los
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