Page 116 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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fue a servir agua a cada uno de los presentes.
Todos la rechazaron, menos él, que pidió que le
llenara el vaso hasta el borde.
Uno de los sacerdotes susurró de manera que
el obispo pudiera oírlo: "Todos hemos rechazado el
agua porque sabemos que somos indignos de beber de
las manos de este santo. Sólo uno de nosotros no
se ha dado cuenta del sacrificio que nuestro
superior está haciendo, al cargar esta botella tan
pesada."
Cuando volvió a sentarse, el obispo dijo:
-Ustedes, que se creen tan santos, no han
tenido la humildad de recibir, y yo no he tenido
la alegría de dar. Sólo uno de ustedes ha
permitido que el bien se manifestara.
Esa misma noche lo nombró rector de una
parroquia más importante.
Los dos se hicieron amigos, y se veían a
menudo. Siempre que tenía dudas recurría al que
llamaba "su padre espiritual" y, normalmente, quedaba
satisfecho con sus respuestas. Una tarde, por
ejemplo, se sentía muy angustiado, puesto que no,
tenía ninguna certeza de que sus obras agradaran a
Dios. Fue a ver al obispo, y le preguntó qué debía
hacer.
-Abraham aceptaba a los forasteros, y Dios
estaba contento -le respondió-. A Elías no le
gustaban los forasteros, y Dios estaba contento.
David estaba orgulloso de lo que hacía, y Dios
estaba contento. El publicano que estaba ante el
altar se avergonzaba de lo que hacía, y Dios
estaba contento. Juan Bautista se fue al desierto,
y Dios estaba contento. Pablo fue a las grandes
ciudades del imperio romano, y Dios estaba
contento. ¿Cómo quieres que sepa lo que hará feliz
a Dios Todopoderoso? Haz lo que te diga el
corazón, y Dios estará contento.
Al día siguiente de esta conversación, el
obispo -su gran mentor espiritual- murió de un
infarto fulminante. El sacerdote interpretó la

