Page 119 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
P. 119
desesperado; su vida había sido completamente
inútil. Sabía lo mucho de que era capaz y lo poco
que había llevado a cabo. Recordó los papeles que
solía llevar en los bolsillos y se dio cuenta de
que siempre metía la mano en el lado derecho.
Quiso ser sabio, pero no fue político. Quiso ser
justo, y no fue sabio. Quiso ser político, pero no
fue audaz.
"¿Dónde está Tu generosidad, Señor? ¿Por qué
me has hecho a mí lo mismo que le hiciste a Job?
¿Jamás volveré a tener una buena ocasión en mi
vida? ¡Dame otra oportunidad!"
Se levantó y abrió la Biblia al azar, tal
como tenía por costumbre hacer cuando necesitaba una
respuesta. Salió el fragmento en que, durante la
última cena de Jesucristo, éste pide al traidor
que le entregue a los soldados que lo estaban
buscando.
El sacerdote pasó horas pensando en lo que
acababa de leer: ¿por qué Jesús pedía al traidor
que cometiera un pecado?
"Para que se cumplieran las escrituras", dirían
los doctores de la Iglesia. Aun así, ¿cómo era
posible que Jesús indujera a un hombre al pecado y
a la condena eterna?
Jesús jamás haría algo así; en realidad, el
traidor era otra víctima, igual que Él. El Mal
debía manifestarse y cumplir con su papel para que
el Bien pudiese vencer al final. Si no había
traición, no habría cruz, las escrituras no se
cumplirían y el sacrificio no serviría de ejemplo.
Al día siguiente, un extranjero llegó al
pueblo, como otros tantos que llegaban y se
marchaban; el sacerdote no le dio ninguna
importancia, no lo relacionó con la petición que
había hecho a Jesús, ni con el fragmento que había
leído. Cuando le oyó contar la historia de los
modelos que Leonardo da Vinci utilizó para pintar
La última cena recordó que era el mismo texto que
había leído en la Biblia, pero creyó que se

