Page 123 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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reacción de los hombres de Viscos. Era inútil
tener una conversación más sincera con Berta;
además, nadie acepta la muerte sin una reacción
desesperada. Mentalmente, tomó nota del problema:
si decidían matar a aquella mujer, deberían
encontrar la manera de hacerlo sin que hubiera una
lucha violenta, sin dejar pistas para futuras
investigaciones.
Desaparecer. Aquella vieja tenía que
desaparecer; no podían enterrar su cuerpo en el
cementerio ni abandonarlo en el bosque; una vez
que el extranjero hubiera constatado que se había
cumplido su deseo, deberían quemarlo y esparcir
sus cenizas en las montañas. En la teoría y en la
práctica, era ella quien fertilizaría de nuevo
aquella tierra.
-¿En qué estás pensando? -Berta interrumpió sus
pensamientos.
-En una hoguera -respondió la mujer del
alcalde-. En una linda hoguera que caliente
nuestros cuerpos y nuestros corazones.
-¡Menos mal que no estamos en la Edad Media!
¿Saben que algunas personas del pueblo creen que
soy una bruja?
Era imposible mentir, porque la vieja
desconfiaría; las dos mujeres asintieron con la
cabeza.
-Si estuviéramos en la Edad Media, podrían
querer quemarme, así, sin más, sólo porque alguien
habría decidido culparme de algo.
"¿Qué está pasando? -pensaba la dueña del
hotel-. ¿Y si nos ha traicionado alguien? ¿Y si la
mujer del alcalde, que ahora está a mi lado, ya ha
venido antes y se lo ha contado todo? ¿Y si el
cura se ha arrepentido y ha venido a confesarse
con una pecadora?"
-Les agradezco mucho la visita, pero me
encuentro bien, gozo de buena salud y estoy
dispuesta a hacer todos los sacrificios
necesarios, inclusive estas dietas alimenticias

