Page 126 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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Ése era el plan original. Y todo iba bien:
                   la policía entró en la casa y empezaron a disparar,
                   las personas destinadas a morir, caían abatidas.
                   En ese momento, el ángel de la guarda de la niña
                   -Berta sabía que todos los niños de tres años ven
                   a sus ángeles y hablan con ellos constantemente-
                   le hizo una señal para que retrocediera hasta la
                   pared. Pero la niña no lo entendió y se aproximó a
                   él, para poder oír lo que le decía.
                            Apenas avanzó treinta centímetros; lo
                   suficiente para que la alcanzara una bala mortal.
                   A partir de entonces, la historia tomó otro rumbo;
                   lo que estaba escrito que debía transformarse en
                   una bella historia de redención se convirtió en
                   una lucha sin cuartel. El Demonio entró en escena,
                   reclamando el alma de aquel hombre, llena de odio,
                   impotencia, deseo de venganza. Los ángeles no se
                   conformaron; era un buen hombre, había sido
                   elegido para ayudar a su hija a cambiar muchas
                   cosas en el mundo, a pesar de que su profesión no
                   era de las más recomendables.
                            Pero los argumentos del ángel no hicieron
                   mella en sus oídos. Poco a poco, el Demonio se fue
                   apoderando de su alma, hasta que consiguió
                   controlarla casi por completo.
                   -Casi por completo -repitió Berta-. Han dicho
                   "casi."
                            Ambos se lo confirmaron. Aún quedaba una luz
                   imperceptible, porque uno de los ángeles se había
                   negado a desistir de la lucha. Pero no lo había
                   escuchado nunca, hasta que, la noche anterior,
                   había conseguido hablarle un poco. Y su
                   instrumento había sido, precisamente, la señorita
                   Prym.
                            La abuela de Chantal contó que estaba allí
                   por eso: porque, si existía una persona capaz de
                   cambiar la situación, ésa era su nieta. Sin
                   embargo, el combate era más feroz que nunca y la
                   presencia del demonio había sofocado de nuevo al
                   ángel del extranjero.
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