Page 134 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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misma hora, junto al monolito celta. Traigan
                   linternas, farolillos y antorchas, para que todos
                   puedan ver bien dónde apuntan la escopeta y no
                   disparen en la dirección equivocada.
                            El sacerdote bajó de la silla; la asamblea
                   había finalizado. Las mujeres de Viscos volvieron
                   a oír pasos en el pavimento, los hombres volvían a
                   sus casas. Una vez allí, bebieron algo, miraron
                   por la ventana o, simplemente, cayeron en la cama,
                   rendidos. El alcalde habló con su mujer, quien le
                   comentó lo que había oído en casa de Berta y la
                   angustia que había sentido. Claro que, después de
                   analizar -junto con la dueña del hotel- palabra
                   por palabra lo que había dicho la anciana, las dos
                   llegaron a la conclusión de que Berta no sabía
                   nada, y que había sido el sentimiento de culpa lo
                   que les había hecho pensar lo contrario. "No
                   existen los fantasmas ni el lobo maldito", afirmó.
                            El sacerdote volvió a la iglesia, y pasó la
                   noche entera en oración.


                            Chantal desayunó con el pan del día anterior,
                   porque el domingo no pasaba la furgoneta del
                   panadero. Miró por la ventana, y vio que los
                   habitantes de Viscos salían de sus casas con un
                   arma de caza. Se dispuso a morir, ya que cabía la
                   posibilidad de que la hubieran elegido; pero nadie
                   llamó a su puerta; al contrario, seguían adelante,
                   entraban en la sacristía, y salían con las manos
                   vacías.
                            Bajó, se acercó al hotel, y la dueña le contó
                   lo que había sucedido la noche anterior; la
                   elección de la víctima, la propuesta del cura, los
                   preparativos para el sacrificio. El tono hostil
                   había desaparecido por completo y las cosas
                   parecían estar cambiando a favor de Chantal.
                   -Hay algo que quiero decirte; algún día, Viscos
                   se dará cuenta de todo lo que has hecho por sus
                   habitantes.
                   -Pero el extranjero tendrá que enseñarnos el
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