Page 29 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
P. 29
presencia extraña que asustaba a los animales e
impedía el movimiento de las hojas.
Le sorprendió el peso del metal que tenía en
las manos. Lo limpió y notó unas marcas impresas,
se fijó en los dos sellos y en una serie de
números grabados, intentó descifrarlos pero no
pudo.
¿Cuánto dinero representaba aquello? No sabía
la cantidad exacta, pero -tal como había dicho el
extranjero- debía de ser lo suficiente para no
tener que preocuparse nunca más por ganar ni un
solo céntimo durante el resto de su vida. Tenía su
sueño en las manos, lo que siempre había soñado y
que un milagro había puesto a su alcance. Allí
delante tenía la oportunidad de liberarse de todos
los días y noches iguales de Viscos, de las
eternas idas y venidas al hotel donde trabajaba
desde la mayoría de edad, de las visitas anuales
de todos los amigos y amigas que se habían
marchado porque sus familias los enviaron a
estudiar lejos para que llegaran a ser algo en la
vida, de todas las ausencias a que ya se había
acostumbrado, de los hombres que llegaban con un
sinfín de promesas y se iban al día siguiente sin
decirle adiós, de todas las despedidas y
no-despedidas a las cuales ya se había habituado.
Aquel momento, en aquel bosque, era el más
importante de toda su existencia.
La vida había sido muy injusta con ella; hija
de padre desconocido, su madre murió al dar a luz
y la dejó con un pesado fardo de culpa a sus
espaldas; abuela campesina, que se ganaba el
sustento cosiendo, ahorrando cada céntimo para que
su nieta pudiese, al menos, aprender a leer y
escribir. Chantal había tenido muchos sueños:
creyó que podría superar todos los obstáculos,
encontrar marido y empleo en una gran ciudad, ser
descubierta por algún cazatalentos que iría hasta
aquel lugar tan apartado para descansar un poco,
hacer carrera en el teatro, escribir un libro que

