Page 32 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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autostop y regresaría a Viscos, humillada,
                   destrozada, víctima de unos comentarios que no se
                   olvidarían en una generación. Más tarde,
                   descubriría que los procesos legales nunca
                   conducen a ninguna parte, que los abogados cuestan
                   un dinero que ella no poseía, y terminaría
                   desistiendo del proceso.
                   Resultado de la historia: ni oro, ni reputación.
                            Había otra versión posible: que el extranjero
                   estuviera diciendo la verdad. Si Chantal robaba el
                   oro y desaparecía para siempre, ¿acaso no estaría
                   salvando al pueblo de una desgracia mucho peor?
                            Pero incluso antes de salir de su casa y
                   dirigirse a la montaña, ya sabía que era incapaz
                   de dar aquel paso. ¿Por qué, precisamente en este
                   momento, cuando su vida podía cambiar por
                   completo, tenía tanto miedo? Al fin y al cabo, ¿no
                   dormía con quien le apetecía? ¿No se insinuaba más
                   de la cuenta, para que los forasteros le dejaran
                   una buena propina? ¿No mentía de vez en cuando?
                   ¿No sentía envidia de los amigos que sólo iban al
                   pueblo durante las fiestas de fin de año para
                   visitar a la familia?
                            Agarró el lingote con todas sus fuerzas, pero
                   al levantarse se sintió débil y desesperada;
                   volvió a colocarlo en el agujero y lo cubrió de
                   tierra. Era incapaz de hacerlo, y no se debía al
                   hecho de ser o no ser honesta, sino al pavor que
                   sentía. Acababa de darse cuenta de que existen dos
                   cosas que impiden que una persona realice sus
                   sueños: creer que son imposibles o que, gracias a
                   un repentino vuelco de la rueda del destino, veas
                   que se transforman en algo posible cuando menos te
                   lo esperas. En ese momento surge el miedo a un
                   camino que no sabes adónde irá a parar, a una vida
                   con desafíos desconocidos, a la posibilidad de que
                            las cosas a que estamos acostumbrados
                   desaparezcan
                   para siempre.
                            Las personas quieren cambiarlo todo y, al mismo
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