Page 71 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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de volverse viejos, aburridos, inválidos. El
                   hombre que paró su lancha delante de todos y los
                   saludó con la mano, sonriente, bronceado,
                   sintiendo terror porque podía perder su dinero de
                   un momento a otro. El dueño del hotel, que
                   contemplaba aquella escena paradisíaca desde su
                   oficina, intentando que todos estuvieran contentos
                   y animados, exigiendo el máximo de sus contables,
                   con el terror en el alma porque sabía que -por más
                   honrado que fuese- hacienda siempre descubría
                   errores en la contabilidad.
                            Terror en cada una de las personas que había en
                   aquella bonita playa, en aquel atardecer que
                   dejaba sin aliento. Terror de quedarse solo,
                   terror de la oscuridad que poblaba la imaginación
                   de demonios, terror de hacer alguna cosa ajena al
                   manual de urbanidad, terror al juicio de Dios,
                   terror de los comentarios de los hombres, terror
                   de la justicia que castigaba cualquier falta,
                   terror de arriesgarse y perder, terror de ganar y
                   tener que convivir con la envidia, terror de amar
                   y ser rechazado, terror de pedir un aumento, de
                   aceptar una invitación, de ir a lugares
                   desconocidos, de no conseguir hablar una lengua
                   extranjera, de no tener capacidad para impresionar
                   a los demás, de hacerse viejo, de morir, de
                   hacerse notar por los defectos, de no ser notado
                   por las cualidades, de no ser notado ni por
                   defectos ni por cualidades.
                            Terror, terror, terror. La vida era un régimen
                   de terror, la sombra de la guillotina. "Espero que
                   esto te tranquilice -oyó decir a su demonio-.
                   Todos están aterrorizados; no estás solo. La única
                   diferencia es que tú ya pasaste por lo más
                   difícil; lo que más temías ya se ha transformado
                   en realidad. No tienes nada que perder, las otras
                   personas que están en esta playa, en cambio,
                   conviven con la proximidad del terror, algunos son
                   más conscientes, otros intentan ignorarlo, pero
                   todos saben que existe y que, al final, los
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