Page 73 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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el izquierdo, una serie de círculos que conducen a
                   la oscuridad del interior de la Tierra. Antes de
                   cruzar el puente (el libro no explica adónde
                   conduce), cada cual cargaba sus virtudes en la
                   mano derecha y sus pecados en la izquierda, y el
                   desequilibrio provocaría que cayese hacia el lado
                   que sus actos en la tierra lo hubieran llevado.
                            El Cristianismo hablaba de un lugar donde se
                   escucharía llanto y crujir de dientes. El Judaísmo
                   se refería a una caverna interior, con espacio
                   para un número determinado de almas; algún día, el
                   infierno estaría lleno y se acabaría el mundo. El
                   Islam hablaba del fuego donde todos arderían, "a
                   menos que Dios desee lo contrario." Para los
                   hindúes, el Infierno nunca era un lugar de
                   tormento eterno, ya que creían que el alma se
                   reencarnaría al cabo de un cierto tiempo, para
                   expiar sus pecados en el mismo lugar donde los
                   había cometido, o sea, en este mundo. A pesar de
                   ello, tenían veintiún tipos de lugares de
                   sufrimiento, en lo que solían llamar "las tierras
                   inferiores."
                            Los budistas también hacían distinciones entre
                   los diferentes tipos de castigo a que el alma
                   puede enfrentarse: ocho infiernos de fuego, ocho
                   completamente helados y, además, un reino en donde
                   el condenado no sentía frío ni calor, sólo un
                   hambre y una sed infinitas.
                            Pero no había nada comparable a la gigantesca
                   variedad que los chinos habían concebido; al
                   contrario que los otros -que situaban el Infierno
                   en el interior de la Tierra-, las almas de los
                   pecadores iban a una montaña llamada Pequeña Cerca
                   de Hierro, que estaba rodeada por otra, la Gran
                   Cerca. En el espacio que había entre las dos
                   existían ocho grandes infiernos superpuestos, cada
                   uno de los cuales controlaba dieciséis infiernos
                   pequeños que, a su vez, controlaban diez millones
                   de infiernos subyacentes. Los chinos también
                   explicaban que los demonios estaban formados por
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