Page 181 - 14 ENRIQUE IV--WILLIAM SHAKESPEARE
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               Enrique IV                             donde los libros son gratis

               tendré el alma ruin; si ese es mi destino, sea; si no lo es, sea. Nadie es
               demasiado bueno para servir a su príncipe; suceda lo que suceda, el
               que muere este año, queda libre para el año próximo.
               BARDOLFO.- Bien dicho; eres hombre de corazón.
               ENCLENQUE.- Por mi fe, no tendré el alma ruin.
                   (Vuelven Falstaff, Trivial y Silencio)
               FALSTAFF.- Veamos, señor. Cuáles son los hombres que debo llevar?
               TRIVIAL.- Los cuatro que elijáis.
               BARDOLFO.- (Bajo, a Falstaff) Señor, una palabra... Tengo tres
               libras por dejar libres a Mohoso y Becerro.
               FALSTAFF.- Comprendido; está bien.
               TRIVIAL.- Vamos, Sir John, cuáles cuatro elegís?
               FALSTAFF.- Elegid por mí.
               TRIVIAL.- Pardiez! Mohoso, Becerro, Enclenque y Sombra.
               FALSTAFF.- Mohoso y Becerro... Vos, Mohoso, quedaos en vuestra
               casa, porque ya no sois apto para el servicio. En cuanto a vos, Becerro,
               quedaos hasta que os hagáis apto para el mismo. No quiero ninguno
               de los dos.
               TRIVIAL.- Sir John, Sir John, no os perjudiquéis vos mismo; son esos
               los hombres más sólidos y desearía serviros con lo mejor.
               FALSTAFF.- Queréis enseñarme, maese Trivial, a elegir un hombre?
               Acaso me preocupo de los miembros, del vigor, de la estatura, del
               tamaño y de la corpulencia exterior de un hombre? Dadme el espíritu,
               maese Trivial. Aquí tenéis a Verruga: veis que mezquina apariencia
               tiene; pues os cargará y descargará su arma tan pronto como el
               martillo de un estañador; le veréis ir y venir con la misma rapidez que
               el mozo que llena los jarros de cerveza. Y ese mismo tipo de media
               cara, Sombra, ese es un hombre; no presenta blanco al enemigo. Lo
               mismo valdría que apuntara al filo de un cortaplumas. Y para una
               retirada, con que ligereza este Enclenque, sastre de mujeres, sabrá
               correr Oh! dadme esos hombres de deshecho y descartadme los
               elegidos. Pon un arcabuz en manos de Verruga, Bardolfo.

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