Page 499 - La Estacion De La Calle Perdido - China Mieville
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gritos          aterrados             cuando            aparecieron               oficiales

            montados sobre los monstruosos y bípedos shunn, con

            los garfios extendidos y sus toscas cabezas sin ojos que


            se balanceaban para sentir su camino mediante ecos.

                El aire se inundó con los repentinos gritos ahogados

            de  dolor.  La  turbas  tambaleantes  se  encontraban  al


            doblar las esquinas con los tentáculos de las criaturas

            flotantes,  y  aullaban  cuando  el  agente  nervioso  que


            impregnaba aquellos zarcillos se filtraba por sus ropas

            y  su  piel  expuesta.  Se  producían  unas  agónicas

            respiraciones                 entrecortadas,                seguidas              por         la


            insensibilidad y la parálisis.

                Los pilotos de las esferas de guerra manipulaban los


            nódulos y las sinapsis subcutáneas que controlaban los

            movimientos  de  las  criaturas,  que  flotaban  con  una

            velocidad engañosa sobre los tejados de las casuchas y


            los almacenes de la ribera, y derramaban los venenosos

            apéndices por los canales entre los edificios. Tras ellos

            quedaba un rastro de cuerpos espasmódicos, con los


            ojos vidriosos y la boca soltando espumarajos por el

            dolor sordo. Aquí y allá, algunos de los presentes entre

            la multitud (los viejos, los frágiles, los alérgicos y los


            desafortunados)  reaccionaban  a  los  aguijonazos  con

            brutal violencia biológica y sus corazones se detenían.


                Los trajes oscuros de la milicia estaban tejidos con

            fibras  de  piel  de  aquellos  monstruos  flotantes.  Los




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