Page 53 - Portico - Frederik Pohl
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‐  Comprende  lo  que  siento,  ¿verdad?  Sólo  quiero

            echar una mirada.


               ‐ No puede hasta que termine el cursillo, y entonces

            le traerán aquí para que participe. No tardará en ver

            más de lo que querría.


               Discutí  un  poco  más,  pero  él  tenía  demasiados

            argumentos a su favor. Sin embargo, cuando llegué al


            cable de subida, el túnel pareció tambalearse y a mis

            oídos llegó el ruido de una explosión. Por un momento

            pensé que el asteroide iba a estallar en mil pedazos.


            Miré al guarda, que se encogió de hombros de un modo

            casi amistoso:

               ‐ Sólo he dicho que no podía verlas ‐ observó ‐, no que


            no podía oírlas.

               Me tragué el «¡Vaya!» y el «¡Dios mío!» que realmente

            quería exclamar y pregunté:


               ‐ ¿Adónde supone que se dirige ésa?

               ‐ Regresará dentro de seis meses. Tal vez lo sepamos


            entonces.

               Bueno,  no  había  por  qué  sentir  entusiasmo  y,  sin

            embargo, yo lo sentí. Después de todos aquellos años


            en las minas de alimentos, aquí estaba yo, no solamente

            en Pórtico, sino en el mismo punto de donde partían


            aquellos  intrépidos  prospectores  en  un  viaje  que  les

            daría fama y una increíble fortuna. Al diablo con los

            riesgos. Esto era realmente vivir a fondo.








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