Page 54 - Portico - Frederik Pohl
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No  me  fijaba  mucho  en  mis  movimientos  y  el

            resultado  fue  que  volví  a  perderme.  Llegué  al  Nivel


            Babe con diez minutos de retraso.

               Dane  Metchnikov  ya  se  alejaba  por  el  túnel.  No

            pareció  reconocerme,  creo  que  me  habría  pasado  de


            largo si yo no hubiera alargado el brazo.

               ‐ Hola ‐ gruñó ‐. Llegas tarde.


               ‐ He bajado al Nivel Tanya para ver si podía echar un

            vistazo a las naves.

               ‐  Ya.  No  puedes  bajar  ahí  a  menos  que  tengas  un


            brazal azul o un distintivo.

               Eso ya me lo habían dicho, de modo que le seguí sin

            gastar energías intentando entablar conversación.


               Metchnikov  era  un  hombre  insignificante,  a

            excepción  de  la  barba  magníficamente  rizada  que

            seguía la línea de su mandíbula. Daba la impresión de


            estar  encerada;  cada  rizo  parecía  dotado  de  vida

            propia. «Encerada» no era la palabra. El cabello llevaba


            algo, pero fuera lo que fuese, no era rígido. Se movía al

            ritmo de sus movimientos, y cuando hablaba o sonreía,

            los músculos de la mandíbula le prestaban una suave


            ondulación. Al final sonrió cuando llegamos al Infierno

            Azul. Me invitó al primer trago, explicando que era la


            costumbre, pero que sólo se invitaba a uno. Pagué la

            segunda  ronda;  la  sonrisa  apareció  cuando,  sin

            tocarme, pagué también la tercera.








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