Page 101 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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gevulot gris. También éste desaparece a continuación,


           provocando en el aire una turbulencia borrosa que se


           aleja Avenida abajo.



           —Menudo turista —se burla Mieli.



           —Hace veinte años, me habría devuelto la sonrisa.




           —¿Tan  cerca  de  un  ágora?  Me  extrañaría.  Además,


           pifiaste el intercambio de gevulots: deberías haberle


           soltado tu ridícula entrada en privado. ¿Seguro que


           antes vivías aquí?



           —Alguien ha estado haciendo los deberes.



           —Pues  sí.  —Ya  lo  creo  que  sí:  examinando


           virtualizaciones y simulaciones, enviando pequeñas


           mentes esclavas a desenterrar cualquier migaja que el


           gevulot  provisional  nos  permita  extraer  de  las


           exomemorias                        públicas—.                     He             descubierto


           asombrosamente  poco.  Si  de  veras  pasaste  aquí  las


           dos últimas décadas, o bien tu aspecto era distinto por


           completo, o bien no visitaste nunca ningún ágora ni


           ningún  acontecimiento  público.  —Me  sostiene  la


           mirada. Una pátina de sudor le recubre la frente—.


           Como hayas falsificado ese recuerdo… como esto sea


           un intento de fuga, descubrirás que me lo esperaba. Y


           no te hará ni pizca de gracia.



           Me siento en el banco de nuevo y paseo la mirada por


           el  ágora.  Mieli  se  instala  a  mi  lado  y  adopta  una








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