Page 106 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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—De acuerdo —dice—. Perhonen me informa de que
vamos a tener que hacerlo a la antigua usanza. Habrá
que seguir caminando hasta que…
Está hablando sola. El ladrón se ha esfumado sin dejar
rastro. Mieli se quita las gafas de sol y las observa con
atención en busca de algún truco, de alguna función
de realidad aumentada que haya permitido que el
ladrón se escabulla. Pero son de plástico corriente y
moliente. ¡Perhonen! ¿Dónde diablos se ha metido?
Ni idea. La del enlace biotópico eres tú. Se nota que a la
nave le cuesta contener la risa.
—¡Vittu! ¡Perkele! ¡Saatana! ¡Por las pelotas del Señor
Oscuro! —maldice Mieli en voz alta—. Ésta me la
pagará. —Recibe las miradas de curiosidad de la
pareja vestida de blanco revolucionario que estaba
pasando por su lado con un niño a remolque. En el
último momento, intenta enviar un pensamiento a la
interfaz de su gevulot de visitante. Privado. La extraña
sensación de acartonamiento que la embarga le
confirma que se ha convertido en un mero marcador
de posición para quienes la rodean.
El gevulot. Por supuesto. Qué tonta he sido. En sus
recuerdos, una línea divisoria separa los locales de los
externos. El ladrón le ha pasado una comemoria en la
que ambos mantienen una conversación sosegada, de
hace apenas unos instantes, y su rudimentario
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