Page 104 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Uno  más  de  los  múltiples  inconvenientes  de  este


           lugar,  aunque  palidezca  en  comparación  con  la


           constante  sensación  de  gravidez  y  la  obstinada


           negativa de todos los objetos a quedarse flotando en


           el aire al soltarlos. Por mucho que se avergüence de


           los  aumentos  de  la  Sobornost,  lo  cierto  es  que


           depende de ellos.



           El  sigilo,  no  obstante,  es  uno  de  los  parámetros


           fundamentales de la misión. De modo que sobrelleva


           con  resignación  el  engorro  del  gevulot  provisional


           que les asignara un agente de aduanas Aletargado,


           embutido en su caparazón negro, en la estación del


           faséolo (nada de nanotecnología importada, ni tecnología‐


           q, ni sobortec; nada de instrumentos de almacenamiento de


           información  con  capacidad  para  albergar  una  mente  de


           referencia; nada de…), mantiene en modo de camuflaje


           su  metacórtex,  sus  huesos  de  piedra‐q,  sus


           lanzafantasmas  y  demás  parafernalia,  y  sufre  en


           silencio.



           ¿Sigue sin aparecer nada de información en la exomemoria


           pública?, pregunta. ¿Ni rastro de ese misterioso contacto


           que nunca ha dado señales de vida?




           No, responde Perhonen. Los gógoles están en ello, pero


           queda  mucho  por  investigar:  ni  Thibermesnil  ni  le


           Flambeur  arrojan  ningún  resultado.  Así  que  yo,  en  tu











                                                                                                            104
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