Page 108 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 108

cristal  transparente  que  cuelga  de  un  brazo


           sarmentoso.



           —Apiadaos  —insiste—.  Venís  de  las  estrellas;


           pasaréis  aquí  unos  momentos  de  recreo  y  después


           regresaréis  a  la  abundancia,  a  la  inmortalidad.


           Compadeceos de alguien a quien sólo le quedan unos


           instantes de vida antes de verse obligado a expiar sus


           pecados,  antes  de  que  vengan  y  se  lleven  mi  alma


           para arrojarla a las fauces de una máquina sin lengua


           que me permita siquiera gritar de dolor…



           ¿Va todo bien?, pregunta Perhonen. ¿Qué sucede?




           Mieli intenta repetir el truco de antes con su gevulot


           básico, activar una pantalla de intimidad integral que


           excluya al chiflado de su horizonte y viceversa, pero


           la capa de gevulot se limita a informarla de que ha


           firmado  un  contrato  con  otro  individuo,  lo  que  les


           garantiza quince minutos de observación superficial


           mutua.



           Hay un loco en cueros delante de mí, informa a la nave,


           impotente.



           Creía que se había escapado.



           —Permitid  que  os  ruegue  que  compartáis  conmigo


           unos  meros  segundos,  insignificantes  migajas  de


           vuestro tiempo, y os revelaré todos mis secretos. He


           sido conde en la corte del rey, nada menos, un Noble,








                                                                                                            108
   103   104   105   106   107   108   109   110   111   112   113