Page 109 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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no como me veis ahora, sino con un castillo robótico


           de mi propiedad y un millón de gógoles que acataban


           todas mis órdenes. Durante la Revolución, combatí en


           el  ejército  del  duque  de  Tharsis.  Deberíais  ver  el


           verdadero  Marte,  el  antiguo  Marte…  Os  concederé


           todo  eso  a  cambio  de  unos  pocos  segundos.  —Las


           lágrimas  han  empezado  a  rodar  por  sus  mejillas,


           macilentas  y  enjutas—.  Me  quedan  apenas  unos


           decasegundos, tened compasión… —Mieli se levanta


           con una maldición y empieza a caminar, buscando tan


           sólo alejarse del hombre, cuando de pronto repara en


           el  silencio  que  la  rodea.  Se  encuentra  en  el  centro


           exacto del ágora.



           Aquí, los marcianos caminan con exagerado cuidado.


           Nadie  mira  a  nadie.  Los  turistas  —un  puñado  de


           Alígeros,  como  luciérnagas;  un  polimorfo  de


           extremidades  delicadas  proveniente  del  zoku  de


           Ganímedes,  y  unos  pocos  más—  dejan  de


           inspeccionar los nombres grabados en el monumento


           a  la  Revolución  a  través  de  lentes  de  materia


           inteligente  suspendidas  en  el  aire  y  se  quedan


           observándola.



           El hombre se aferra al dobladillo de su toga.




           —Un minuto siquiera, tan sólo unos pocos segundos


           a cambio de todos los secretos del antiguo Marte… —


           Su desnudez ahora es integral, puesto que el gevulot







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