Page 64 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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caricia. Intento decidir qué llevar. Poniéndome ropa,


           quitándomela  otra  vez.  Estoy  pensando  en


           convertirlo en un juego. Me vendría bien una mano.


           Pero tú te lo pierdes.



           La noche anterior fue uno de sus mejores momentos,


           en el pequeño apartamento de Isidore en el Laberinto;


           sin  distracciones,  solamente  los  dos.  Él  preparó  la


           cena; a continuación, ella le enseñó el nuevo juego de


           alcoba  que  había  diseñado,  estimulante  tanto


           intelectual como físicamente. A pesar de todo, Isidore


           permaneció  en  vela  mientras  ella  dormía,  con  los


           engranajes  de  su  mente  girando  sin  tracción,


           buscando pautas en sus cabellos, desplegados sobre


           su pálida espalda.



           Se esfuerza por encontrar algo adecuado que decir,


           pero sigue estando atrapado en la forma del difunto


           chocolatero. Piratas de gógoles, nada más, quptea a


           su  vez,  adjuntando  un  indiferente  encogimiento  de


           hombros. Terminaré enseguida. Habré vuelto en un


           periquete.




           La  respuesta  llega  con  un  suspiro.  Esto.  Es.


           Importante.  Mi  zoku  entero  estará  aquí.  Entero.


           Vienen a verme a mí, la rebelde. Y a mi estúpido y


           primitivo novio de la Oubliette. Tienes dos horas.



           Estoy haciendo progresos…



           Dos. Horas.





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