Page 65 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Pixil…



           Podría  aguarte  la  fiesta,  ¿sabes?  Podría  decirte


           exactamente  quién  es tu  tzaddik. ¿Qué te  parecería


           eso?



           Isidore  tiene  casi  el  convencimiento  de  que  la


           amenaza es un farol. La tecnología‐q zoku de Pixil le


           confiere  habilidades  muy  superiores  a  la  antigua


           calmotecnología de la Oubliette, pero los tzaddikim


           saben  proteger  sus  identidades.  Pero  incluso  la


           posibilidad de no averiguar si él podría conseguirlo,


           encajar la última pieza por sus propios medios, basta


           para  atemorizarlo.  Antes  de  que  pueda  evitarlo,  su


           terror recorre el qupt como un latido, grueso y fugaz.




           ¿Lo  ves?  Eso  es  lo  verdaderamente  importante,


           ¿verdad?  Que  te  diviertas.  Cabrón.  Dicho  lo  cual,


           desaparece.



           —¿Y  cómo  está  la  joven  Pixil?  —pregunta  el


           Caballero.



           Isidore se muerde la lengua y acelera el paso.



           La  chocolatería  se  encuentra  en  una  de  las  amplias


           calles comerciales del Filo, una avenida que se curva


           con delicadeza siguiendo el borde sur de la ciudad.


           Aquí las plataformas son relativamente grandes, y el


           trazado  estable,  por  lo  que  existen  mapas.  Por


           consiguiente, es aquí donde muchos turistas de otros








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