Page 68 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Isidore no es ningún experto en chocolate pero
dispone de Tiempo suficiente para permitírselo, y
para que Isidore atisbe las exomemorias públicas
acerca de ella y de la tienda. El gevulot de la
muchacha debe de ocultar algún tipo de reacción
emocional, pero ante Isidore hace gala de una
irreprochable fachada de atención al cliente.
—Disponemos de un gran surtido de macarone, recién
salidos de la fábrica. —La muchacha hace un gesto en
dirección al mostrador, reabastecido por uno de los
serviciales drones biosintéticos que Isidore había
visto antes, atareado en colocar los coloridos discos de
chocolate en pulcras hileras.
—Estaba pensando —dice Isidore— en algo… más
sustancioso. —Señala el vestido de chocolate del
escaparate—. Como eso de ahí. ¿Puedo echar un
vistazo?
La dependiente sale de detrás del mostrador y abre el
panel de cristal que separa el escaparate del interior
del establecimiento. Entra con el característico paso
abrupto de los antiguos marcianos, arrastrando los
pies, encogiéndose ante la ausencia de la gravedad de
la Tierra: como un perro al que hubieran apaleado en
demasiadas ocasiones, esperando un golpe cuando
recibe una caricia. De cerca, Isidore puede distinguir
los intrincados detalles del vestido, cómo la tela
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