Page 70 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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—Maldición. Casi lo tenía —dice. Dedica a Lindström


           su mejor sonrisa, con la que es capaz de derretir los


           huesos  de  cualquier  mujer  madura,  según  Pixil—.


           ¿Me haría el favor de probarlo? ¿El vestido?



           La dependiente se lo queda mirando con expresión de


           incredulidad.



           —¿Cómo?




           —Mil perdones. Debería habérselo dicho antes. Estoy


           investigando  lo  ocurrido  con  su  jefe.  —Abre  el


           gevulot  lo  suficiente  para  confiarle  su  nombre.  Los


           ojos verdes claro de la mujer se toman vidriosos por


           un  momento  mientras  comprueba  sus  credenciales


           con un teleparpadeo. Un hondo suspiro señala el fin


           del proceso.



           —Así que tú eres el niño prodigio que está en boca de


           todos.  El  que  es  capaz  de  ver  cosas  que  a  los


           tzaddikim se les escapan. —Regresa al mostrador—.


           A  menos  que  vayas  a  comprar  algo,  te  agradecería


           que  te  marcharas.  Estoy  intentando  mantener  la


           tienda en marcha. Es lo que él hubiera querido. ¿Por


           qué debería hablar contigo? Ya les he contado todo lo


           que sé.



           —Porque —dice Isidore— pensarán que usted tuvo


           algo que ver.













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