Page 73 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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—Lo diseñamos juntos, ¿sabes? Tuve uno parecido
una vez, en la Corona. —Su mirada se pierde en la
distancia—. ¿Por qué no? Probémoslo. En memoria de
él, al menos.
Lindström saca un pequeño instrumento metálico de
detrás del mostrador y abre la puerta de cristal,
titubeante. Con infinito cuidado, raspa una diminuta
viruta del dobladillo y se la mete en la boca.
Permanece inmóvil durante casi un minuto completo,
inescrutable su expresión.
—No está bien —dice, poniendo los ojos como
platos—. No está bien en absoluto. La estructura
cristalina es incorrecta. Y el sabor… Éste no es nuestro
chocolate. Casi, pero no del todo. —Le entrega otro
trocito a Isidore: se disuelve en su lengua
prácticamente al instante, dejándole un regusto
amargo, ligeramente almendrado.
Isidore esboza una sonrisa. La sensación de triunfo es
tal que a punto está de borrar de su mente la
persistente tensión de los qupts de Pixil.
—¿Le importaría explicarme en qué consiste la
diferencia, desde un punto de vista técnico?
Un brillo ilumina los ojos de la mujer, que se relame
los labios.
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