Page 71 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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—¿Por qué? ¿Porque fui yo la que lo encontró?
Apenas tenía acceso suficiente a su gevulot para saber
cómo se apellidaba.
—Porque encaja. Usted pertenece a la Primera
Generación, se nota en su forma de caminar. Eso
significa que pasó prácticamente un siglo en el
Letargo. Cosas así afectan de forma impredecible a la
mente de una persona. Lo suficiente, a veces, como
para que deseen volver a ser una máquina. Un deseo
que los piratas de gógoles podrían convertir en
realidad, por un precio. A cambio de un favor. Como
ayudarles a robar la mente de un chocolatero de fama
mundial…
El gevulot de la dependiente se cierra por completo, y
la mujer se convierte en un recipiente humano
borroso, envuelto en intimidad: al mismo tiempo,
Isidore sabe que es una antientidad para ella. Pero
sólo dura un momento. Regresa con los ojos cerrados
y los puños apretados contra el pecho, como si
estuviera sosteniendo algo, tirantes y lívidos los
nudillos contra la piel morena.
—No fue así —dice con voz queda.
—No —dice Isidore—. Porque usted tenía una
aventura con él.
El Reloj hace tictac en su mente. La mujer le ofrece un
contrato de gevulot, como un suspicaz apretón de
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