Page 75 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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conversación no se haya grabado en el diamante de la


           exomemoria, tan sólo en las neuronas mortales de su


           mente—.  A  propósito,  antes  no  mentía.  De  veras


           necesito algo especial.



           —¿Sí?



           —Así es. Voy a llegar tarde a una fiesta.




           La  puerta  se  abre  de  improviso.  Es  un  adolescente


           rubio  y  asombrosamente  apuesto,  de  uniformes


           facciones eslavas y unos ocho años marcianos.



           —Hola —saluda.



           —Sebastian —dice Lindström—. Estoy con un cliente.



           —No  se  preocupe,  no  tiene  importancia.  —Isidore


           hace una educada oferta de gevulot para no escuchar


           la conversación.



           —¿No habrás visto a Élodie? —El muchacho dedica


           una  sonrisa  deslumbrante  a  la  dependiente—.  No


           consigo dar con ella.



           —Está  en  casa,  con  su  madre.  Deberías  dejarla


           tranquila ahora. Sé respetuoso con ella.



           El muchacho asiente vigorosamente con la cabeza.




           —Por supuesto que sí. Es sólo que había pensado que


           podría ayudar…















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