Page 74 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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—Se trata de los cristales. En la etapa final hay que


           recalentar y dejar enfriar el chocolate varias veces. Así


           se  obtiene  algo  que  no  se  derrite  a  temperatura


           ambiente.  En  el  chocolate  hay  cristales:  posee  una


           simetría que le presta cohesión, surgida del calor y del


           frío. Siempre procuramos obtener el tipo V, pero aquí


           hay demasiado del tipo IV, se nota en la textura. —De


           repente, es como si toda la inseguridad y la fragilidad


           la  abandonaran—.  ¿Cómo  lo  sabías?  ¿Qué  le  ha


           pasado a mi vestido?



           —Eso carece de importancia. Lo fundamental es que


           no  debe  vender  éste.  Guárdelo  en  lugar  seguro.


           También le ruego que me dé un trocito. Sí, con eso me


           sirve;  me  basta  con  un  envoltorio.  No  pierda  la


           esperanza:  todavía  cabe  la  posibilidad  de  que  lo


           recupere.



           La risa de la mujer es oscura y amarga.




           —Nunca fue mío. Lo intenté todo. Era amable con su


           esposa. Su hija y yo éramos amigas. Pero nunca fue


           real.  ¿Sabes?,  por  un  momento  fue  casi  más  fácil,


           como esto. Los recuerdos y el chocolate, nada más. —


           Abre y cierra las manos, muy despacio, varias veces.


           Lleva las uñas pintadas de blanco—. Encuéntralo, te


           lo ruego —dice con un hilo de voz.



           —Haré cuanto esté en mi mano. —Isidore traga saliva


           con  dificultad,  aliviado  en  cierto  modo  porque  la






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