Page 76 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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—Pues no, no puedes. Y ahora, ¿te importaría
dejarme acabar con esto? Es lo que hubiera querido el
padre de Élodie.
El muchacho palidece ligeramente, gira sobre los
talones y sale disparado del establecimiento.
—¿Quién era ése? —pregunta Isidore.
—El novio de Élodie. Un granuja.
—¿No le cae bien?
—Nadie me cae bien —dice Lindström—. Sólo me
gusta el chocolate. Y ahora, ¿de qué tipo de fiesta se
trata?
Cuando Isidore sale de la tienda, no hay ni rastro del
Caballero por ninguna parte. Pero mientras recorre la
avenida del Sentido de las Agujas del Reloj puede oír
sus pasos, saltando de una sombra a otra, rehuyendo
la brillante luz del sol.
—Tengo que reconocer —dice el tzaddik— que me
intriga ver qué rumbo toma todo esto. ¿Pero te has
parado a pensar que la teoría que le has expuesto
podría ser la única correcta? ¿Qué podría ser, en
efecto, la responsable del robo de la mente de su jefe?
Supongo que no es su sonrisa bonita lo que te impulsa
a contemplar otras posibilidades.
—No —dice Isidore—. Pero antes quiero hablar con
la familia.
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