Page 80 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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La viuda del chocolatero dedica a Isidore una sonrisa


           cansada mientras excluye sus palabras del gevulot de


           su hija.



           —Cuánto  nos  cuesta  esta  tontorrona.  —Suspira—.


           ¿Tiene usted hijos?



           —No —responde Isidore.




           —Dan más quebraderos de cabeza que otra cosa. La


           culpa es de él. Ha malcriado a Élodie. —La viuda del


           chocolatero se pasa las manos por el pelo, sin soltar el


           cigarrillo,  y  por  un  momento  Isidore  teme  que  los


           sedosos  cabellos  se  incendien—.  Lo  siento,  estoy


           diciendo auténticas barbaridades cuando él está… en


           otra parte. Ni siquiera está Aletargado.



           Isidore  se  deleita  observándola.  Siempre  ha


           encontrado fascinante ver qué hace la gente cuando


           se siente cómoda hablando con uno: lo asalta la duda


           fugaz  de  si  perdería  esa  facultad  al  convertirse  en


           tzaddik. También es cierto que dispondría de otros


           métodos para averiguar las cosas.



           —¿Sabe  de  alguna  nueva  amistad  que  el  señor


           Deveraux  pudiera  haber  trabado  en  tiempos


           recientes?



           —No. ¿Por qué lo dice?



           Élodie mira a su madre con expresión fatigada.











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