Page 84 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Élodie sale de detrás de una de las grandes máquinas,
sin difuminar por el gevulot. Parece mayor, más
prominente su auténtico yo: grave la mirada.
—¿Cómo te has dado cuenta?
—Por las pisadas. —Isidore señala las manchas de
chocolate que hay en el suelo—. La última vez tuviste
más cuidado. Además, llegas tarde.
—La comemoria que dejaste con tu nota era una
mierda. Tardé un rato en averiguar que me habías
citado aquí.
—Creía que te interesaba el trabajo de detective. Por
otra parte, las primeras impresiones pueden ser
engañosas.
—Como esto vaya de mi padre otra vez —dice
Élodie—, me largo. Había quedado con mi novio.
—Seguro que sí. Pero esto no va de tu padre, sino de
ti. —Envuelve sus palabras en gevulot, tan
herméticamente que sólo ellos dos las oirán, o
recordarán incluso haberlas pronunciado—. Lo que
me pregunto es si en realidad te resultó tan sencillo.
—¿El qué?
—No pensar en las consecuencias. Entregar las claves
del gevulot privado de tu padre a un desconocido.
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