Page 85 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 85

La  muchacha  no  dice  nada,  pero  ahora  lo  observa


           fijamente, con todos los músculos en tensión.



           —¿Qué te prometieron? ¿Viajar a las estrellas? ¿Un


           paraíso exclusivo, como si fueras una princesa de la


           Corona, sólo que mejor? No funciona así, ¿sabes?



           Élodie da un paso hacia él, extendiendo lentamente


           las manos. Isidore se mece en la silla.




           —De  modo  que  las  claves  no  funcionaron.  Y  a


           Sebastian… el vasilev de tu novio, uno de ellos… no


           le  hizo  gracia.  A  propósito,  no  te  creas  que  le


           importas: es un mero recipiente de emociones ajenas,


           un refrito.



           »Pero su actuación fue convincente. Se enfadó. Quizá


           amenazara  con  abandonarte.  Querías  congraciarte


           con  él.  Y  sabías  que  tu  padre  poseía  un  lugar  con


           gevulot, un refugio en el que hacer las cosas sin que


           nadie  lo  importunara.  Puede  que  te  permitiera


           acompañarlo.



           »Debo reconocer que fuiste muy astuta. El sabor del


           chocolate denotaba una sutil imperfección. Está en el


           vestido, ¿verdad? Su mente. Empleaste la fabricadora


           para  introducirla  allí.  Acababan  de  rematar  el


           original: lo fundiste e hiciste una copia. Los drones lo


           dejaron en el establecimiento.













                                                                                                              85
   80   81   82   83   84   85   86   87   88   89   90