Page 82 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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corriendo  las  escaleras  de  tres  rápidos  pasos


           potenciados por la baja gravedad.



           —Acepte  mis  disculpas  —dice  Isidore—.  No


           pretendía ofenderla.



           —No  se  preocupe.  Aunque  intenta  hacerse  la


           valiente, lo cierto es que todo esto está siendo muy


           complicado  para  nosotras.  —Apaga  la  colilla  y  se


           enjuga los ojos—. Sospecho que irá corriendo a ver a


           ese novio suyo, para luego volver y no dirigirme la


           palabra. Niños.




           —Lo entiendo —dice Isidore mientras se incorpora—


           . Me ha sido usted de gran ayuda.



           La expresión de la mujer delata su desencanto.



           —Pensaba…  que  tendría  usted  más  preguntas.  Mi


           hija  me  contó  que  siempre  lo  hace,  que  siempre


           pregunta aquello que a los tzaddikim ni siquiera se


           les  pasa  por  la  cabeza.  —Su  semblante  denota  una


           curiosa ansiedad.



           —No  siempre  se  trata  de  hacer  preguntas  —dice


           Isidore—.  De  nuevo,  mi  más  sincero  pésame.  —


           Arranca una hoja de su libreta, garabatea en ella una


           firma  con  una  pequeña  comemoria  adjunta  y  se  la


           entrega a la mujer—. Dele esto a Élodie, por favor, a


           modo de disculpas. Aunque no sé si seguirá siendo


           tan fan como antes.








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