Page 86 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 86

»Toda  esa  información,  codificada  en  cristales  de


           chocolate, lista para su compra y subsiguiente envío a


           la  Sobornost,  sin  preguntas,  más  discreto  que


           improvisar una radio pirata para su transmisión, una


           mente  envuelta  en  una  bonita  capa  de  chocolate,


           como un huevo de Pascua.



           Élodie  se  limita  a  observarlo  sin  pestañear,


           inexpresiva.



           —Lo que no me explico es cómo tuviste la sangre fría


           para hacer algo así —concluye Isidore.




           —No  fue  nada  —sisea  la  muchacha—.  No  emitió


           ningún sonido. No sufrió el menor dolor. Ni siquiera


           estaba muerto cuando me fui. Nadie salió perdiendo.


           Lo traerán de vuelta. A todos nos traen de vuelta. Y


           después nos convierten en Aletargados.



           »No  es  justo.  No  fuimos  nosotros  los  que  nos


           cargamos su puta Corona. No fuimos nosotros los que


           creamos a los foboi. Nosotros no tenemos la culpa de


           nada. Deberíamos vivir eternamente en condiciones,


           como hacen ellos. Deberíamos gozar de ese derecho.



           Élodie abre los dedos, despacio. Unos nanofilamentos


           irisados,  finos  como  cabellos,  salen  disparados  de


           debajo de sus uñas, desplegándose como un abanico


           de cobras.













                                                                                                              86
   81   82   83   84   85   86   87   88   89   90   91