Page 89 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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hacen todos, esparciendo propaganda fedorovista.
Estuvo a punto de infectarme con un meme bomba.
Nos llevará tiempo desentrañar el entramado de su
gevulot: me parece que Élodie no era la única.
—¿Cómo se encuentra?
—Los Resurrectores son buenos. La recompondrán, si
pueden. Y después la espera un Letargo anticipado,
sospecho, en función de lo que dictamine la Voz. Pero
darle esa memoria… no estuvo bien. Le dolió.
—Hice lo que era necesario. Se lo merecía —repuso
Isidore—. Había cometido un delito. —El recuerdo de
la muerte del chocolatero pesa aún en su estómago,
duro y helado.
El Caballero se ha quitado el sombrero. Debajo, el
misterioso material que compone la máscara se ciñe a
los contornos de su cabeza: de alguna manera,
consigue que parezca más joven.
—Igual que tú, el de la estupidez. Deberías haber
compartido gevulot conmigo, o haberte reunido con
ella en otro sitio. En cuanto a merecérselo… —El
Caballero deja la frase en el aire.
—Sabías que había sido ella —dice Isidore.
El Caballero guarda silencio.
—Creo que lo sabías desde el principio. No se trataba
de ella, sino de mí. ¿Qué intentabas demostrar?
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