Page 90 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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—Quizá se te haya ocurrido que existe un motivo por
el que no te he convertido en uno de nosotros.
—¿Por qué?
—Existe una explicación —dice el Caballero—. En la
antigüedad, en la Tierra, los denominados tzaddikim
a menudo eran sanadores.
—No entiendo qué tiene que ver lo uno con lo otro.
—Lo sé.
—¿Qué? ¿Debería haber permitido que escapara?
¿Mostrado clemencia? —Isidore se muerde el labio—
. Los misterios no se resuelven así.
—No —dice el Caballero.
Esa palabra encierra una forma, Isidore lo presiente:
ni sólida ni definida, pero su presencia es
inconfundible. La rabia hace que se abalance sobre
ella e intente capturarla.
—Creo que mientes —dice—. Que no sea tzaddik no
tiene nada que ver con que no sea un sanador. El
Silencio no sana nada. Es porque no confías en nadie.
Quieres un detective que no haya sido Resucitado.
Quieres un detective que sea capaz de guardar un
secreto.
»Quieres un detective que sea capaz de ir detrás de
los criptarcas.
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