Page 95 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 95

El  Rey  se  gira,  dispuesto  a  marcharse.  Es  entonces


           cuando  repara  en  la  pareja: él,  vestido con  un  traje


           oscuro y gafas tintadas de azul; ella, encorvada como


           una  arpía  por  la  gravedad.  Por  primera  vez  en  el


           espaciopuerto, los labios del Rey dibujan una sonrisa.









           4




           El ladrón y el mendigo



           LA  Ciudad  Errante  de  la  Oubliette,  una  mañana


           radiante  en  la  Avenida  Persistente,  cazando


           recuerdos.



           Aquí las calles cambian y fluctúan a medida que se


           añaden  o  sustraen  plataformas  ambulantes  al


           discurrir  de  la  metrópolis,  pero  la  amplia  Avenida


           regresa siempre, pase lo que pase. Está ribeteada de


           cerezos, con calles y callejuelas que se adentran en el


           Laberinto,                   donde                residen                los           secretos.


           Establecimientos que se encuentran sólo una vez, en


           los  que  pueden  adquirirse  juguetes  de  la  Corona,


           antiguos robots de hojalata de la vieja Tierra o joyas


           de  difuntos  zokus  caídas  del  cielo.  Puertas  que


           únicamente se manifiestan ante quienes pronuncien


           la palabra adecuada, hayan comido el plato correcto


           el día anterior o estén enamorados.



           —Gracias —dice Mieli— por traerme al infierno.






                                                                                                              95
   90   91   92   93   94   95   96   97   98   99   100