Page 149 - Seveneves -Neal Stephenson
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ligeramente mayor. Seguía sin ser suficiente para


            mantener al cosmonauta con vida, así que había


            que meter una tercera bolsa dentro de la segunda


            e  inflarla  a  una  presión  mayor.  Y  así



            sucesivamente,  como  si  fuesen  muñecas  rusas,


            hasta  que  la  bolsa  más  interna  tuviera  presión


            suficiente  para  mantener  con  vida  a  un  ser


            humano y entonces, meter al cosmonauta dentro.


            Todas esas capas de plástico translúcido le daban


            al luk una apariencia que recordaba a una cebolla.




                    La  idea  tenía  muchas  ventajas.  Era  barata,


            sencilla  y  ligera.  Desinflado,  un  luk  podía



            doblarse y enrollarse para caber en un contenedor


            del tamaño de una mochila.




                    Por supuesto, el aire en la bolsa más interna se


            contaminaría  de  dióxido  de  carbono  a  medida


            que  el  ocupante  respirase,  pero  la  situación  se


            podía  resolver  como  era  habitual  en  naves


            espaciales y submarinos, haciendo pasar el aire a


            través de una sustancia química, como hidróxido


            de  litio,  que  absorbería  el  CO2.  Siempre  que  se


            añadiese oxígeno para reemplazar el consumido,


            el ocupante estaría bien.




                    El calor producido por el cuerpo del ocupante






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