Page 150 - Seveneves -Neal Stephenson
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se iría acumulando en la atmósfera de la bolsa
más interna y se volvería incómodo. Hacía falta
un sistema de enfriamiento.
La entrada y salida del luk eran el problema.
De alguna forma los rusos habían determinado
que cualquiera —o al menos cualquiera capaz de
cumplir los estándares físicos del programa de
cosmonautas— podía hacer pasar su cuerpo por
un agujero de cuarenta centímetros de diámetro.
Por tanto, cada luk incluía un reborde: un anillo
de fibra de vidrio de cuarenta centímetros con
agujeros para atornillar espaciados siguiendo el
perímetro. Todas las capas de plástico convergían
en ese punto, lo que aumentaba aún más la
apariencia de cebolla; ese era el punto donde se
corta el tallo. Para evitar que el aire se escapase
por ese agujero de cuarenta centímetros, venía
equipado con un diafragma fuerte, de un plástico
mucho más grueso, que se podía colocar en su
sitio después de entrar el cosmonauta.
Por tanto, el procedimiento general para el
uso del luk era desdoblar la bolsa, encontrar el
reborde, metérselo por la cabeza, revolverse hasta
que hubiesen pasado hombros y pelvis, y meter
los pies; luego dar con el diafragma, fijarlo en su
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