Page 600 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 600

conveniente  por  mi  parte,  debe  tratar  ese


              conocimiento  con  inmaculada  discreción.  Ni


              qué  decir  tiene,  confío,  que  no  emplearía


              siquiera  mis  pequeños  poderes  de  persuasión


              para inducirle a violar la confianza depositada


              en usted por poderes superiores.





                 —Demos por supuesto que ambos haríamos


              lo  que  fuese  honorable  —dijo  Finkle‐McGraw


              con una tranquilizadora sonrisa desenfadada.





                 —Gracias. Mi marido sigue escribiendo cartas,


              cada  semana  o  así,  pero  son  extremadamente


              generales y superficiales, sin datos específicos.


              Pero  en  los  últimos  meses,  esas  cartas  se  han


              llenado  de  imágenes  y  emociones  chocantes.


              Son...  extrañas.  He  comenzado  a  temer  por  la


              estabilidad mental de mi marido, y por el futuro


              de cualquier actividad que dependa de su buen


              juicio.  Y  aunque  no  vacilaría  en  tolerar  su


              ausencia durante el tiempo que fuese necesario


              para  que  realizara  sus  actividades,  la


              incertidumbre se ha convertido en insoportable.





                 —No ignoro por completo el asunto, y no creo


              que viole ninguna confianza al decirle que no es


              la única persona a la que sorprende la duración


                                                                                                     600
   595   596   597   598   599   600   601   602   603   604   605