Page 876 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 876

Hackworth se agarró primero a la barandilla y


              luego al brazo de su hija.





                  Piona  gritó.  Estaba  mirando  por  encima  del


              hombro de John a los jóvenes nipones. John se


              volvió  para  ver  que  ahora  sólo  había  dos;  el


              borracho se había ido, y los otros dos se habían


              inclinado boca abajo sobre la borda y estiraban


              los  brazos,  los  dedos  como  rayos  blancos


              brillando  sobre  las  aguas  oscuras.  John  sintió


              que el brazo de Piona se liberaba de su mano, y


              al volverse hacia ella, sólo la vio saltar por enci‐


              ma de la barandilla.





                  Todo había pasado antes de llegar a asustarse.


              La  tripulación  trató  el  tema  con  una  eficacia


              práctica  que  sugería  a  Hackworth  que  el


              hombre nipón era realmente un ractor, que todo


              el  incidente  era  parte  de  la  producción.  El


              afrocaribeño maldijo y les gritó que aguantaran,


              su  voz  pura  y  potente  como  un  violoncelo


              Stradivarius,  la  voz  de  un  actor.  Invirtió  el


              refrigerador, tirando todas las cervezas y el vino,


              luego  lo  cerró  y  lo  tiró  por  la  borda  como


              salvavidas.  Mientras  tanto  el  piloto  le  daba  la


              vuelta  al  bote.  Varios  pasajeros,  incluyendo  a


              Hackworth,  habían  encendido  las  linternas  y


                                                                                                     876
   871   872   873   874   875   876   877   878   879   880   881