Page 880 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Gruesas luces flotaban justo por encima del
agua, describiendo la forma de grandes barcos,
deslizándose unos al lado de otros a medida que
cambiaba su paralaje por el movimiento
continuo del bote. Habían llegado a un lugar
cercano a la boca del estuario pero no a las zonas
de espera, donde los barcos se anclaban
esperando cambios en las mareas, en los vientos
o los mercados. Una constelación de luces no se
movió, sino que se hizo mayor al acercarse a
ellos. Experimentando con las sombras y
examinando la forma que la luz proyectaba en el
agua desde aquella nave, Hackworth concluyó
que la luz se emitía directamente contra sus ojos
para que no pudiesen sacar ninguna conclusión
sobre la naturaleza de la fuente.
La niebla dio paso lentamente a una pared de
óxido, tan vasta y monótona que podrían haber
estado igualmente a diez o a cien metros de
distancia. El piloto esperó a casi chocar con ella,
y apagó el motor. La balsa perdió velocidad
instantáneamente, y rozó el casco de la gran
nave. Cadenas, grasientas y goteantes cayeron
del firmamento, divergiendo a la vista de
Hackworth como la luz que emanase de un
semidiós industrial, resonantes mensajeros de
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