Page 881 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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hierro que la tripulación, con las cabezas hacia


              atrás extáticos y las gargantas abiertas a aquella


              ensortijada  revelación,  recibió  en  su  seno.


              Fijaron  las  cadenas  a  argollas  de  metal  en  el


              suelo  del  bote.  Encadenado,  el  barco  se  liberó


              del  agua  y  comenzó  a  ascender  la  pared  de


              óxido,  que  flotaba  vagamente  en  la  niebla


              infinita.  De  pronto  había  una  barandilla,  una


              cubierta  más  allá,  zonas  de  luz  aquí  y  allá,  y


              algunos  puntos  rojos  de  cigarros  moviéndose


              por el espacio. La cubierta se movió y se elevó


              para  recoger  el  casco  del  pequeño  bote.  Al


              desembarcar,  pudieron  ver  botes  similares


              esparcidos por allí.





                  «Marrullera»  no  empezaba  a  describir  la


              reputación de Dramatis Personae en las partes


              atlantes de Londres, pero ése era el adjetivo que


              siempre usaban, emitido en un semisusurro, con


              las cejas levantadas casi hasta el pelo y los ojos


              mirando  por  encima  del  hombro.  Hackworth


              había  entendido  inmediatamente  que  un


              hombre  podía  ganarse  una  mala  reputación


              simplemente por saber que Dramatis Personae


              existía; al mismo tiempo, estaba claro que casi


              todo  el  mundo  había  oído  hablar  de  ella.  En






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