Page 350 - Sumerki - Dmitry Glukhovsky
P. 350
D Dm mi it tr ry y G Gl lu uk kh ho ov vs sk ky y S Su um me er rk ki i ( (C Cr re ep pú ús sc cu ul lo o) )
De pronto, la voz frágil de la vecina se crece hasta
transformarse en un bramido animal, y luego se oye un
fortísimo golpe contra la puerta. El batiente vibra y
resuena como una campana de monasterio. Vuelve a
caer yeso del techo. Me arrojo cuerpo a tierra y ando a
gatas hasta la cocina, me arrastro sobre el polvo, quiero
volverme invisible, diminuto, transformarme en
cucaracha, meterme por las grietas del zócalo... tal vez
así no puedan atraparme...
—¡Dmitry Alexeyevich! —Otro golpe. La puerta de
metal retumba, no aguantará durante mucho tiempo
esa presión inhumana, de un momento a otro rasgará el
revestimiento y entonces saltarán chispas y los cascotes
de hierro saldrán volando y esa criatura entrará en mi
piso...
—¿Está usted en casa? —El ariete se estrella una
vez más contra el hierro, hace que el suelo retiemble y
el estruendo me ensordezca. Por unos instantes reina el
silencio y, de repente, oigo mi propio susurro: «Por
favor, por favor, por favor...», pero lo más probable es
que eso que está fuera necesite muy poco tiempo para
tomar carrerilla y arrojar de nuevo su propio cuerpo
contra la puerta.
—¿Usted también se ha quedado sin corriente? —Y
de nuevo, esta vez sin transición, un bramido
Página 350

