Page 103 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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—Ahora debo irme. No puedo continuar aquí por
más tiempo. No resisto esto.
Buenas noches.
—Buenas noches, Austin.
La puerta se cerró, pero volvió a abrirse al
momento y Austin apareció, lívido y cadavérico,
en el umbral.
—Me olvidaba —dijo— de que yo también tengo
algo que contarle. He recibido una carta del Dr.
Harding desde Buenos Aires. Dice que trató a
Meyrick durante tres semanas antes de su muerte.
¿Y dice qué fue lo que se lo llevó en la primavera
de la vida? ¿Fiebres?
—No, no fueron las fiebres. Según el doctor, fue
un colapso total de todo su organismo,
probablemente a causa de una fuerte impresión.
Sin embargo, manifiesta que el paciente no quiso
contarle nada y que, por tanto, estuvo en
desventaja al tratar el caso.
—¿Hay algo más?
—Sí. El doctor Harding termina su carta diciendo:
« Creo que esta es toda la información que puedo
darle acerca de su pobre amigo. No había estado
mucho tiempo en Buenos Aires y apenas conocía a
nadie, a excepción de cierta persona que no gozaba
de buena reputación y de quien desde entonces no
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