Page 204 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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y  una  columna  de  humo  azul  se  elevaba  de  la


            chimenea  en  forma  romboidal  de  la  lúgubre



            alquería, como había visto la primera mañana. Le


            dije que solía ser escéptica; pero, aunque entendía


            poco o nada, empecé a tener miedo, repitiéndome


            en vano los dogmas científicos de que la vida es


            únicamente  material  y  de  que  en  el  universo  no


            quedan  tierras  por  descubrir,  ni  aun  en  las  más


            remotas  estrellas,  donde  lo  sobrenatural  pueda



            encontrar  arraigo.  Sin  embargo,  estas  reflexiones


            me sugirieron el pensamiento de que realmente la


            materia  es  tan  atroz  y  desconocida  como  el


            espíritu,  que  la  propia  ciencia  se  detiene  en  el


            umbral, y apenas llega a vislumbrar las maravillas


            del interior.


              Un día destaca sobre todos los demás como un


            odioso  faro  rojo,  presagiando  las  desgracias  por


            venir.  Estaba  sentada  en  un  banco  del  jardín,



            viendo  escardar  al  chico  de  Cradock,  cuando


            súbitamente  me  alarmó  un  ruido  áspero  y


            ahogado,  como  el  aullido  de  una  bestia  salvaje


            acosada, y me conmocionó indeciblemente ver al


            pobre muchacho temblando y sacudiendo todo su


            cuerpo como si pasaran a través de él descargas


            eléctricas,  rechinándole  los  dientes,  echando



            espuma  por  la  boca  y  con  la  cara  hinchada  y


            amoratada  hasta  convertirse  en  una  espantosa

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