Page 211 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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Cuando bajé de mi habitación a la mañana
siguiente encontré al profesor Gregg en su eterno
pasear por la terraza.
—Mire aquel puente —dijo al verme—. Observe
el fantástico diseño gótico, los ángulos entre los
arcos y el gris plateado de la piedra a la misteriosa
luz del amanecer. Confieso que me parece
simbólico: podría ilustrar una alegoría mística del
paso de un mundo a otro.
—Profesor Gregg —dije tranquilamente—, es
hora de que yo sepa algo de lo ocurrido y de lo que
va a ocurrir.
Por el momento no me respondió, pero volví a
hacerle la misma pregunta por la tarde y el
profesor no pudo contener su excitación.
—¿No lo entiende usted todavía? —exclamó—.
Pero si le he contado y le he mostrado una buena
parte; ha oído usted casi todo lo que yo he oído, y
visto lo que yo; o, al menos —y su voz se
estremeció al hablar—, lo suficiente para aclarar
una buena parte. Los sirvientes le contarían, no me
cabe la menor duda, que el infeliz chico de
Cradock tuvo otro ataque anteanoche; me despertó
gritando con la misma voz que oyó usted en el
jardín, y fui a su lado, y no le permita Dios ver lo
que yo vi aquella noche. Pero todo esto es inútil;
mi tiempo aquí está llegando a su fin; debo
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