Page 212 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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regresar a la ciudad dentro de tres semanas, pues
tengo que preparar unas conferencias y necesito
rodearme de todos mis libros. En muy pocos días
todo habrá terminado y ya no tendré que insinuar,
ni me veré ya más expuesto al ridículo como si
fuese un loco o un charlatán. No, hablaré claro y
me escucharan con una emoción que tal vez nadie
ha logrado nunca despertar en el pecho de sus
congéneres.
Se detuvo, y pareció resplandecer en él la alegría
de un importante y maravilloso descubrimiento.
—Pero todo esto será en el futuro, el futuro
próximo ciertamente, pero al fin y al cabo el futuro
—prosiguió finalmente—. Hay algo todavía que
hacer. ¿Recuerda que le conté que mis
investigaciones no estaban enteramente
desprovistas de peligro? Sí, debemos enfrentarnos
a una serie de peligros; cuando antes hablé del
asunto no sabía cuántos, y hasta cierto punto sigo
todavía a oscuras. Pero será una extraña aventura,
la última de todas, el último eslabón de la cadena.
Mientras hablaba se paseaba de arriba abajo por
la habitación, y pude oír en su voz los
contrapuestos tonos de la exultación y el
abatimiento, o quizá debería decir temor, el temor
de los hombres que se hacen a la mar en aguas
desconocidas, y pensé en su alusión a Colón la
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